
En su primera vida, Eulalia Fuentes —fiera hija de generales— y Blanca Abarca —noble de la dinastía pasada— se destruyeron mutuamente por Arturo Valls, un embustero con cara de ángel. Ambas murieron trágicamente, víctimas de su engaño. Pero el destino les dio otra oportunidad: al renacer, vieron claro. Arturo no era más que un aprovechador que se alzaba sobre mujeres, las vaciaba y las arrojaba. ¿Seguir peleando por él? ¡Ni hablar! Ahora, son aliadas en la venganza. Eulalia reivindica el mando militar con astucia; Blanca defiende sus bienes con sagacidad. Gracias al don de ver el futuro, actúan en sincronía: desbaratan trampas, devuelven el golpe a sus enemigos y rompen las cadenas de una "obediencia filial" opresiva.

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