
Manuel López, hijo de Hugo, creó una empresa multimillonaria con mucha ambición, mientras Hugo llevaba una vida tranquila como guardia de seguridad. Manuel, decidido a apostar por la nueva energía, no escuchaba los consejos de su padre, quien intentaba disuadirlo con buenas intenciones. Manuel no entendía por qué su padre no quería una vida de lujo y riquezas, ni tampoco comprendía su sacrificio. Finalmente, cuando el negocio de Manuel estuvo al borde de la quiebra, Hugo reveló su verdadera identidad y salvó la situación en el último momento. El hijo, atónito, preguntó: "¿Tú eres el magnate?" A lo que su padre, con desdén, contestó: "¡Soy tu padre!"

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