
Ella lo confunde con un sirviente, deja dinero en la mesa y se va. Él busca en el Reino Divino a su esposa destinada, solo para descubrir que lleva a su hijo en el vientre. La mortal que se niega a reclamarlo no deja de destrozar la arrogancia de los dioses con talento, valentía y encanto. Y él se arrodillaría con gusto con tal de conservarla.

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