Santiago Cruz fue traicionado por su hijo adoptivo, su hija adoptiva y Claudio Castro. El Grupo Turco cayó en bancarrota, mientras enfrentaba la grave enfermedad de su madre y la presión de los empleados exigiendo sus salarios. David López, en agradecimiento, lo ayudó a integrarse al Grupo López. En una competencia de chips organizada por el Grupo Luz, Santiago lideró a su equipo para derrotar a los rivales y logró obtener la cooperación. Al final, Claudio y los demás fueron sancionados conforme a la ley por sus malas acciones.