Irati nació con una suerte milagrosa, pero los aldeanos la consideran una “niña de mala suerte” y la obligan a dejar el pueblo para buscar a su padre, Brais Llanos. Este último es objeto de burlas por no tener descendencia, a pesar de tener varias madames. De repente, Irati llega y dice: “Papá, soy tu hijita”. Esta chiquilla trae sorpresas: encuentra monedas de plata en la calle y ginseng en la montaña. Desde entonces, la fortuna de la mansión del general comienza a mejorar.
¿Qué más sorpresas traerá esta pequeña “suerte caminante”?