El Juego dio la Vuelta
Eduardo Arturo recibe a un invitado inesperado, Kiko Crespo, el día del entierro de su padre. Termina en un bar después de que su madre confirme que Kiko es su hermanastro. Cuando Kiko se une a él en el local, nota que Eduardo se siente atraído por una camarera, Natalina Andrade. Kiko lo anima a hablarle, pero cuando Eduardo lo hace, Natalina lo humilla. Para salvar su orgullo destrozado, Eduardo hace una apuesta con Kiko: conseguirá que Natalina esté en su cama antes de que termine la semana. Pero las cosas pronto dan un vuelco inesperado. Durante la apuesta, Eduardo y Natalina se enamoran profundamente. Bueno, hasta que ella se entera de la apuesta gracias a una pista anónima y rompe la relación.
Pasan unas semanas y ella todavía no puede olvidar sus sentimientos por Eduardo. Su mejor amiga, Cristina Molina, le aconseja buscar una forma de cerrar el capítulo para poder seguir adelante. Natalina hace caso a su consejo y le pide una última noche a Eduardo...