Este episodio muestra el punto de inflexión crucial en el que Camellia se libera por completo del pasado y avanza hacia su independencia. Bajo unos fuegos artificiales deslumbrantes, Dylan niega verbalmente sus sentimientos por Camellia, pero por dentro se consume de celos y rabia al verla tan cerca de Sylus. Sylus anima a Camellia a dejar atrás el pasado, y ella toma la firme decisión de mudarse a Nueva York para comenzar una nueva vida, sellando una "cita para cenar" en el futuro. Más tarde, Camellia cae en la nostalgia y recuerda las limosnas y el contrato que Dylan le impuso, dándose cuenta de que antes no era más que la sombra de su hermana Malory. Finalmente, Camellia vuelve a la realidad y le entrega a Dylan con frialdad un aviso de no renovación, declarando formalmente su ruptura definitiva con él y con su vida anterior.
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