Sin familia en quien apoyarse, Elena Castro acepta un matrimonio de conveniencia para cumplir el deseo del abuelo gravemente enfermo de Adrián Vega y por fin se casa con el heredero al que ha amado durante años. Pero un año de frialdad y distancia acaba con su esperanza, y ella pide el divorcio. Solo después de perderla Adrián entiende que la ama, justo cuando Elena decide empezar de nuevo sin él.
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