Celosa por los logros militares de Liu Mingyue y su cambio de carácter, Liu Ruyan se siente amenazada y decide tenderle una trampa. Se cuela en el santuario de la mansión del general con su doncella de confianza y salpica líquido rojo (posiblemente sangre de perro) en el retrato de un antepasado, con la intención de culpar a Liu Mingyue de "perturbar a los antepasados y mostrar gran falta de respeto", con el fin de expulsarla de la mansión. Mientras tanto, Liu Mingyue está podando tranquilamente plantas en su habitación cuando recibe un aviso repentino de una sirvienta que le informa que el general Qin Mu ha regresado a la mansión y la ha convocado al santuario. Liu Mingyue se da cuenta de que el peligro se cierne y la situación se vuelve tensa.
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