En el coche en marcha, Areeya entra en pánico y desesperación al creer erróneamente que el CEO, Thanachot, la va a casar con el viejo desagradable que apareció ayer. No le importa humillarse y suplicar, aceptando cualquier castigo con tal de no ser entregada a otro. Thanachot, aparentemente frío e implacable, experimenta emociones complejas al ver la primera rendición de Areeya en dos años. En ese momento, un anciano de la familia (posiblemente su abuelo) llama preguntando por los rumores de anoche con una mujer del hotel y se opone firmemente a que se case con "ese tipo de mujer". Tras responderle con autoridad al anciano, Thanachot revela a Areeya el verdadero "castigo": la persona con la que se casará es él mismo.
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