Este episodio muestra la relación profundamente conflictiva entre Han Junyan y Wen Yining. En público, Han Junyan adopta la actitud de un presidente dominante, declarando que Yining es la persona a la que protegerá con todas sus fuerzas y ofreciéndole el escenario más grande. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, Yining yace débil en una cama de hospital, gravemente enferma. Junto a la cama, Han Junyan muestra un dolor y una frustración profundos, reprochándole por qué se fue. Cuando Yining despierta, estalla en un odio intenso hacia él, acusándolo de no hacer nada para salvarla, ni siquiera a su propio hijo, y llamándolo "bestia". Atrapados entre el amor y el odio, ambos protagonizan un intenso enfrentamiento físico, y Han Junyan besa a la fuerza a una Yining que llora desesperada.
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