En este episodio, el joven Martín demuestra un extraordinario talento para el fútbol en un campo de los barrios bajos. Durante un entrenamiento casual, un balón pateado por Martín casi golpea a la niña Belmira. Posteriormente, bajo la atención del entrenador, Martín demuestra sus habilidades al jugador estrella del equipo, Riel, y al entrenador. A través de su control preciso del balón, regates y tiros, así como de su pasión por el fútbol y sus respuestas seguras, logra la aprobación del entrenador y es asignado a la posición de delantero izquierdo, uniéndose oficialmente al equipo para entrenar.
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