En este episodio, Madam Sunny defiende la dignidad de Luna y castiga severamente a los dos guardias que acosaron a Hilary. Aunque Hilary le agradece a Aldrich con gratitud, él se mantiene frío y le dice sin rodeos que solo la rescató por presión de su abuela, humillándola frente a todos al decirle que no merece ser una Luna. Tras la partida de Aldrich, Madam Sunny consuela dulcemente a la agraviada Hilary, confirma oficialmente su estatus como parte de la familia y, al notar su vulnerabilidad, decide en secreto llevarla a comprar armas mágicas para que pueda defenderse.
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