La protagonista femenina "agredió" accidentalmente al protagonista masculino, quien yacía en la cama del hospital. Él, inicialmente, bromeó, pero luego se enteró de que ella, al creer erróneamente que él había caído al agua para salvarla, se sintió profundamente conmovida y decidió tomar las riendas de su propia vida. El protagonista masculino, sin saber si reír o llorar, aclaró que su caída al agua fue puramente una serie de accidentes (un resbalón, un esguince de tobillo y un calambre), y aconsejó a la protagonista femenina que se comunicara bien con su padre. Tras escuchar esto, la protagonista femenina le pidió, sorprendentemente, que él fuera quien hablara con su padre por ella. El protagonista masculino se sintió sorprendido por este gesto tan familiar de ella, de "no considerarlo un extraño", y le preguntó a su vez si de verdad lo consideraba su novio, dejando un suspenso para el desarrollo posterior.
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