Al comienzo del episodio, el protagonista Daniel (Silver), sosteniendo un amuleto, recuerda con cariño el juramento de sangre que hizo con su amiga de la infancia Snow (Amelia) y revela que se vio obligado a casarse con una "mujer loca" para encontrarla. En el recuerdo, los jóvenes juran a la diosa de la luna que nunca se separarán. De vuelta en el presente, Daniel siente de repente que Amelia está en peligro. La escena cambia, Amelia está encadenada y prisionera, siendo torturada y humillada cruelmente por su rival, Lilith. A pesar de las heridas físicas y mentales, Amelia no se somete y, después de ser obligada a suplicar, se rebela furiosamente. Al final, Daniel sigue su instinto y encuentra el lugar de su cautiverio, presenciando esta aterradora escena con asombro y furia.
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