Este episodio se centra en el proceso en el que el padre del protagonista, Qin Feng, el jefe Qin, se encuentra en una situación desesperada. El jefe Qin, debido a la pérdida de mercancía y la falta de liquidez, se enfrenta a la crisis de perder la última morada que comparte con su hijo Xiao Feng (Qin Feng). Su "amigo" Ah San aprovecha la debilidad, y en apariencia, lo lleva al casino para "recuperar el dinero de la mercancía" y resolver la crisis, pero en realidad es una trampa orquestada junto con los acreedores usureros. El jefe Qin, tras una racha inicial de victorias en el casino, cae en la locura y, finalmente, cuando Ah San se excusa para irse, apuesta desesperadamente todas sus fichas (incluida la casa), adentrándose en el abismo de la destrucción.
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