Qin Feng se arrodilla ante su padre adoptivo, Chen Youqi, para suplicarle que salve a su hermano, Lin Guobin, con quien tiene un vínculo fraternal. Ante la ira de Chen Youqi por haber perdido territorio, Qin Feng apela al pasado, recordando cómo Lin Guobin perdió su mano derecha al salvar a Chen Youqi, y presenta un juramento militar para confiscar todos los bienes de su némesis Huang Qiang en tres meses. Aunque recibe la admiración de los ancianos del clan, el desconfiado Chen Youqi percibe el creciente prestigio de Qin Feng y sospecha que este aspira a tomar el poder. La respuesta de Qin Feng, "tengo la conciencia tranquila", alude al odio por el asesinato de su padre años atrás, desvelando la tensa disputa de poder y la venganza sanguínea entre ambos.
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